Sobre la música y las descargas

Hace varios días salió un informe sobre la industria musical británica que delataba que el negocio de la música había dejado de ser rentable tal y como la conocemos desde los últimos cuarenta años. Ahora, lo que resulta rentable (y mucho) es que los músicos hagan conciertos; posibilidad que cada vez tienen más grupos gracias a las redes sociales y a la música gratuita en Internet. De otra forma, estarían bajo el yugo de que una discográfica, repleta de ejecutivos estériles, les diera su bendición.

Estoy obligada a bandas consagradas como U2 , a montar directos espectaculares que llenan estadios enteros. Hasta el mítico Leonard Cohen ha sabido meterse al público en el bolsillo en todo este tiempo.

En cuanto a la piratería pura y dura, sin ánimo de justificación, aunque sí de explicación, convendría revisar la cantidad de grupos que sacan el mismo disco con una canción más en apenas unas semanas, por no hablar de los unplugged , los duetos, las remasterizaciones o el trabajo que le ha debido suponer a Mecano sacar su nuevo disco con una “ canción inédita”. ¿Piratas? ¿Qué piratas?

Por cierto, a los músicos que el día 1 de diciembre se reunieron en Madrid para protestar en contra de las descargas gratuitas: entiendo que claméis por unos beneficios que se han visto drásticamente recortados, y que las discográficas también pongan el grito en el cielo. Pero, ¿son estos beneficios éticamente justos? Respuesta: no. ¿Es justo que unos señores compongan y graben unos días un hit y que ese esfuerzo se vea recompensado con beneficios multimillonarios que les permita vivir durante años de esta renta? Por poner un ejemplo, ¿sería justo que un carpintero, fruto de su conocimiento y profesionalidad, fabricara un mueble y el resto de su vida cobrara derechos por él?

Las ganancias de los músicos deben generarse cuando tocan ante una audiencia. El hecho de que la técnica permita grabar esa música no debería generarle al músico beneficio económico alguno. Si ya han cobrado de forma justa el concierto por el que obviamente se han esforzado, no pretendan volverlo a cobrar una y mil veces vendiendo una grabación que no les pide ningún esfuerzo.

Creo que las descargas deben seguir siendo gratuitas. Cuantas más descargas se efectúen de un músico, más popular será, y éste es el beneficio al que debieran circunscribirse las grabaciones futuras. Ir en contra de este punto es oponerse al desarrollo natural de las cosas y querer permanecer anclado en el pasado a base de restricciones, multas y castigos.