Animales torturados

En la civilizada España hay algunas autoridades que padecen diarrea mental. Al mismo tiempo que sancionan el maltrato a perros y gatos, autorizan, subvencionan y presiden los palcos del sanguinario y cruel espectáculo de la tortura y burla de los toros.

Estas autoridades no son dignas de tener animales de compañía por ser insensibles al sufrimiento de seres vivos. Es inadmisible que los ayuntamientos que no tienen presupuesto suficiente para bienestar social, y aún más en la época que estamos viviendo, dediquen parte del mismo para subvencionar este vil espectáculo propio de pueblos incultos y salvajes.


Contra el maltrato animal

Los animales se merecen mucho respeto, son seres vivos.

Estoy harta de leer cada día noticias sobre focas despellejadas, perros abandonados, corridas de toros y demás. Pido que se respete a los animales, lo merecen más que los que se atreven a maltratarlos. Me avergüenzo de que en mi país la fiesta más popular sea matar a un toro mientras la gente aplaude. Sé que es difícil que esto deje de pasar, pero por muy difícil que sea, no dejaremos de luchar nunca.

Jamás.


Desarrollo sostenible

Un año más por estas fechas vemos cómo la altura alcanzada por la hierba nos asegura un verano plagado de incendios. Mientras que la hierba crece sin que nadie se la coma, el ganado (que ya no pasta) vive encerrado en corrales donde es alimentado con grano (lo cual supone tener que cultivar enormes de extensiones para este fin) y con piensos de dudosa reputación. Por otro lado, en los olivares se prefiere fumigar con miles de toneladas de veneno para acabar con la hierba, que dejar que sea el ganado el que la mantenga a raya, a la vez que se produce carne y leche en perfecto equilibrio. El veneno “limpia” el suelo del olivar dejándolo completamente muerto y a merced de las lluvias torrenciales que un año más volverán a anegar de barro algún pueblo. La gente llorará la tragedia, pero al año siguiente volverán a usar el veneno. Y así todo. ¿Cómo era aquello?… ¡Ah, sí!, “desarrollo sostenible”. ¡Qué gracioso!