¿Cómo puede haber en este país 6 millones y medio de personas interesadas en la nariz de un funesto personaje televisivo cuyo único mérito ha consistido en tener una hija con un torero famoso?
Se dice pronto, 6.500.000 personas que no tenían otro entretenimiento mejor el viernes por la noche, ahora que disponemos de tantos canales televisivos, que ver y escuchar a esta mujer. Una mujer elevada a categoría de famosa por programas basura de televisiones que cuentan con millones de espectadores con ganas de vaciar la mente o llenarla de tonterías.
Parece mentira cuánto cambia el rostro una nariz y cuánto importa esto. ¡¡13 millones de ojos pegados a una pantalla para ver una nariz!!
De locura. Este país no tiene remedio. Tiene narices la cosa.